Un dato que invierte la percepción tradicional sobre la pobreza urbana y rural en el Perú: la capital ya concentra más carencias alimentarias que varias regiones del interior del país.
El último informe del INEI reveló que en 2025 el 41,6% de los hogares en Lima Metropolitana no logró cubrir sus requerimientos calóricos mínimos, una cifra que supera en más de 10 puntos porcentuales al ámbito rural, donde ese indicador es de 30,4%. Al mismo tiempo, la pobreza extrema en Lima aumentó de 3,3% a 3,6%.
Este fenómeno refleja una dinámica de «pobreza urbana silenciosa» impulsada por la migración interna, el incremento del costo de vida en la capital y la informalidad del mercado laboral limeño. La capital, paradójicamente, concentra más pobreza que al menos cinco departamentos del interior del país.
Para los investigadores, la situación exige un reenfoque de las políticas públicas: los programas sociales históricamente priorizaron las zonas rurales y andinas, mientras el nuevo rostro de la pobreza peruana se instala en las periferias urbanas. Más de 1,6 millones de peruanos viven en pobreza extrema y no logran cubrir siquiera la canasta básica de alimentos valorizada en S/260 mensuales per cápita.





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